Tengo el sello del picante grabado a fuego en la piel; un recuerdo vivo de mis cuatro años en Texas, EEUU.
Por eso, de vez en cuando tengo “cravings” (intensos antojos) de comida mexicana bien picante.
La otra noche, fui víctima de uno de esos cravings, y caminé varias cuadras hasta encontrar un restaurante de comida mexicana en el barrio de San Telmo. Aunque las reviews del lugar no eran muy buenas, hice caso omiso y me dirigí de todas formas a “Aquí me Quedo” en Chile 346.
La ambientación del lugar no se parecía en nada a las fotos de la página, la atención me pareció descuidada y la comida dejó mucho que desear.
Cuando llegamos, tuvimos que esperar varios minutos antes de que alguien se acercara a dejarnos las cartas, y luego a tomar el pedido. Cuando trajeron la cerveza, apoyaron la jarra sobre la mesa y se retiraron sin siquiera amagar para servirnos un vaso.
Cuando por fin trajeron la comida, el plato de fajitas traía dos pobres tortillas con muy poco relleno (definitivamente no hacían justicia a los $32 que salía en plato). La carne estaba fría y pobremente sazonada. Además, cuando pedimos salsa picante para acompañar el plato nos trajeron un bowl con salsa sin cucharita para poder servirla; la desatención era vergonzosa.
Me gusta ir a comer afuera para disfrutar de platos diferentes que no puedo preparar en casa o para disfrutar un ambiente agradable que tampoco puedo reproducir en mi hogar. En este caso, la comida no valía el precio que pagamos y el servicio era deplorable, además, en casa se come mejor.
¡Ahora entiendo por qué las recomendaciones de amigos y el boca en boca son las principales fuentes de información para elegir un restaurante! Si las reviews no son buenas, por algo es… En este caso, en primera instancia mi deseó triunfó sobre la racionalidad, sólo para darse vuelta en mi cara.
Si quieren comer comida mexicana y se encuentran en San Telmo, les recomiendo que no vayan a “Aquí me Quedo”, porque van a querer salir corriendo. Es preferible recorrer una cuadras más hacia en centro y dirigirse a California Burrito en Lavalle 441…
Veredcto de Vita:
Precio: (1/5) Muy caro considerando el tipo de comida, la calidad y su sabor.
Calidad (1/5) La comida era escasa, poco elaborada y poco sazonada (descriptores incompatibles con la comida mexicana).
Servicio: (1/5) Muy desatentos.
Ambientación: (2/5) El lugar estaba ok, aunque el mantel tenía agujeros de quemaduras de cigarrillo.
No es novedad que en Buenos Aires se une la tradición con la modernidad. Sin embargo, para encontrar algunos de esos lugares típicamente porteños, uno debe caminar por las calles con parsimonia y observar atentamente, sino los pasas por alto.
En el centro de Palermo, donde florece la cocina de autor y la moda chick, se encuentra el Club del Bochín, un antiguo club de barrio donde se pueden saborear los platos argentinos más tradicionales como: asado, milanesa a la Marilyn (con jamón, queso y banana frita empanizada), matambrito a la pizza, y ojos de bife con papas fritas, entre otros.
A comparación de otros clubes de este estilo, éste está muy bien mantenido y limpio y sus socios todavía jugar a las bochas, pelota-paleta y practicar tiro al arco . Los precios son medianos; es una buena opción para ir con amigos, sobre todo si quiere salirse del circuito Sohoense y Hollywoodense de Palermo.
Cómo llegar:
Comida porteña - sólo efectivo
Julián Alvarez 2355 - Ciudad de Buenos Aires Tel: 4823-7507
Las picadas son la comida ideal para compartir con amigos porque son: comunitarias, van en el centro de la mesa y todo se comparte y tiene un poco de todo: quesos, chorizos, longaniza, aceitunas, jamón crudo, jamón cocido, mortadela, cierno ahumado, etc., por lo que hay para todos los gustos.
En Buenos Aires, existe La Casa del Queso, un lugar muy popular por sus variadas picadas. No obstante, el lugar ya no es lo que era antes…
Es más, en el resumen de comentarios de usuarios de Guía Oleo lo describe como “Un lugar muy recomendable para los amantes de las picadas, aunque éstas resulten pobres para lo que cuestan y desparejas: algunos fiambres y quesos (son) ricos (no celestiales), otros normalitos, como los que comprás en el supermercado. La atención en general es muy floja, mas bien desganada y demoran muchísimo en todo. El ambiente no es muy acogedor tampoco ni de lo más limpio.”
Coincido con gran parte de estos comentarios, ya que aunque el lugar es tradicionalmente conocido por sus picadas, lo que ofrecen por un precio elevado satisface, más no deleita el paladar. A su vez, como indican los usuarios la atención es lenta y descuidada.
Sin embargo, por una vez, me resulta divertido comer una picada con amigos con cerveza de por medio, mirando las patas de jamón y quesos que tienen colgados en el local.
Mientras que por 1930 los tangueros cantaban "Enfundá la mandolina, ya no estás pa'serenatas, te aconseja la chirusa que tenés en el bulín," hoy en día los que aconsejan "Enfundá la Mandolina" son los amigos.
Éste es un restaurante de comida tradicional argentina, que funciona en una antigua casa de Palermo, reciclada, pintada con colores fuertes y decorada con artículos del recuerdo: raquetas de madera, revistas Billiken de los años ´40 y juguetes de la época de nuestros padres y abuelos, entre muchas otras cosas.
El servicio es rápido, los camareros son amables, y aunque a veces no tienen todo lo que indica el menú la comida es sabrosa y original.
Veredicto Surrealista: Servicio: (4/5) Amable, aunque un poco desordenado. Traían una cosa a la vez y sin un orden lógico; por ejemplo, trajeron primero la comida y luego la bebida. Comida: (4/5) Ofrecen mezclas originales de platos tradicionales argentinos. Su especialidad son los pucheros; ideales para el invierno. Ambiente: (4/5) Familiar. Un agradable lugar para ir con amigos. Por otro laso, es un poco ruidoso para ir en pareja es pasar una cena romántica. Para los argentinos, es un lindo sitio para recordar cuando eran niños ya que el lugar está decorado con juguetes, revistas y adornos antiguos. Para los extranjeros, es un lugar interesante para conocer con qué se divertían los argentinos hace más de 40 años. Precio: (4/5) El precio es razonable, similar al de otros restaurantes de la zona de Palermo.
Cómo llegar: Enfundá la Mandolina Salguero 1440 - Ciudad de Buenos Aires Tel: 4822-4479 Sólo efectivo Lunes a sábado, noche enfunda_lamandolina@yahoo.com.ar Canción y letra: "Enfundá la mandolina" - Música: Francisco Pracánico y líricas de José Zubiría Mansilla (1930)
AUTORA y COORDINADORA: Laura Vaillard - Ciudadana del Mundo (Buenos Aires, Argentina)
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Vita , Embajadora del blog preparada para recorrer cada rincón en busca de aventuras y nuevas experiencias.
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