Expresiva Incomunicación en el Palacio de Verano en Pekín
Pocas veces me sentí tan acompañada viajando sola. 
Sin importar a donde estuviese siempre se acercaban personas dispuestas a hablar conmigo para contarme acerca de sus familiares, para narrarme historias sobre los templos donde estaba parada, o para darme recomendaciones amorosas basadas en mi signo zodiacal. Parecía no importarles qué tenían para contarme o que les podía contar yo. Les bastaba con mi presencia.
Cansada de caminar bajo el fulgente sol de Agosto y un tanto agobiada por la concurrencia de turistas en las galerías del Palacio de Verano que rompían la armonía del lugar y no te dejaban disfrutar de los frescos, me retiré a un rincón cerca de una zona en construcción a donde podía observar el lago, los parques y los edificios del Summer Palace en tranquilidad. Al cabo de unos minutos, una señora y su hija se acercaron a “mi rincón” para averiguar qué sección del lugar estaba en construcción. Su curiosidad llamó mi atención y les sonreí para indicarles que no me molestaban.
Sin embargo, creo que ellas interpretaron mi sonrisa como una invitación, se sentaron al lado mío y comenzaron a hablarme…¡en chino! Mi cara de sorpresa debe haberles advertido que no entendía, ya que la hija comenzó a hablarme en inglés antes de que dijera nada.
A pesar del empeño de la niña por comunicarse, y de mi esfuerzo por comunicarme con ellas con mi Chino básico, seguíamos comunicándonos sonrientes y riéndonos a carcajadas.
Después de media hora de “dialogar” nos habíamos entendido poco, pero las tres habíamos descansado pasando un agradable rato alejadas de las muchedumbres turísticas.










Lourdes dijo
Tu capacidad para escribir un blog, llevar al día el master y ser feliz es admirable....
26 Enero 2006 | 08:05 PM