Los Xeneizes (hinchas de Boca) y las Gallinas (hinchas de River) viven el SuperClásico Boca - River con una pasión efervescente que se mantiene agitada durante el resto de la semana.
Por lo cual, fue ideal ir de turismo a La Boca el siguiente al superclásico, para presenciar la reacción de los hinchas Bonqueses después de haber sufrido una inesperada derrota en el partido.
Mientras el señor australiano y yo paseábamos por el territorio Xeneize, tanto los meseros como los bomberos y los vendedores de souvenirs trataban de explicarnos por qué había ganado River.
Pocos ofrecían razonamientos lógicos, lo cuál es común dentro del fanatismo deportivo, y disconformes con el desempeño del nuevo entrenador de Boca frecuentemente excusaban la derrota diciendo, “En realidad, River le ganó a La Volpe, no a Boca.”
En fin... La verdad es que no hay muchas explicaciones... El que ganó, ganó y no hay vuelta que darle. Sin embargo, el fútbol es así: intenso, irracional, emocionate… y después del SuperClásico, ese sentimiento y pasión con la que viven el fútbol los argentinos continúa vibrando en la ciudad.
Los turistas que visitan La Boca el día después de un Boca-River, además de ver a los tangueros bailando frente a los conventillos de colores, sienten una vitalidad especial en el ambiente propia del post-SuperClásico.










Gracias por cumplir la petición Lau, jeje...
Un modo diferente de ver y vivir el barrio, después del super clásico... que cool tu descripción...
Lindas fotos!!! :D
El tema del fútbol y la "pasión" de las hinchadas locales ya está siendo turistificado. Como se publicó en los diarios, la 12, la barra brava de Boca, llevó turistas al partido con River. La experiencia costaba 150 dólares, y la barra se queda con el 60% de esa cifra. De todos modos, no hay que perder de vista que muchas de estas personas suelen estar involucradas en internas partidarias e incluso en actividades delictivas.