Drogas y Agendas Magnéticas en Buenos Aires
Esta vez en mi viaje en colectivo hubo drogas y agendas.
A eso de las siete de la tarde tomé el 29 para ir a lo deun amigo. Pedí el boleto, pagué y me dirigí hacia atrás, como siempre, con la esperanza de encontrar un asiento libre. Pero no tuve suerte y me tocó viajar parada.
A los 20 minutos subió un vendedor ambulante a vender agenditas magnéticas, algo práctico hace un par de años, pero innecesario actualmente cuando la mayoría de la gente utiliza la agenda de su celular.
“No, gracias. No, gracias.” Se escuchaba una y otra vez a medida que el vendedor se desplazaba por el colectivo ofreciendo la agendita. No había variantes. La misma frase de él; la misma respuesta de los viajantes…hasta que llegó donde estaba yo y se dirigió los roqueros que viajaban a milado mío: “¿Paco, pasta base?”
Los chicos lo miraron perplejos, y con ellos, el resto del colectivo. El vendedor había preguntado tan fuerte que todos habíamos escuchado el ofrecimiento.
Tras la mirada colectiva, el vendedor respondió tranquilo sacudiendo las agenditas: “Bueno che… Si esto no vende con algo tengo que ganarme el pan, ¿no?” y se bajó del colectivo.
¿Tanta impunidad existe con respecto a las drogas que se venden como agendas? ¿Cómo es posible que de cada 9.000 arrestos relacionados a temas de drogas sólo 12 casos terminan en condenas (datos Especial sobre drogas. Telefé 24 de julio 2007.)?
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