Nueva York Más Romántica y Menos Acelerada

Recordaba Nueva York como una ciudad bulliciosa y acelerada, pero al arribar, encontré una ciudad romántica. Sin embargo, como viajaba sola me tocó compartir el romanticismo de la Gran Manzana conmigo misma.
Esta vez dejé de lado los museos y los despampanantes shows de Broadway para explorar NY a la intemperie.
Caminé tranquilamente por la Quinta Avenida mirando vidrieras, me divertí observando gente diversa y única, y me relajé paseando por el SOHO, China Town, Little Italy y The Village.

Me aceleré momentáneamente al pasar por Wall Street, el centro financiero del mundo, viendo como los empresarios/as corrían de un lado al otro de la calle para no perder tiempo.
Me liberé caminando por el puerto a la orilla del Río Hudson mirando como zarpaban los barcos con grupos de turistas que iban a visitar la Estatua de la Libertad.
Me quedé sin aliento cruzando el Puente de Brooklyn, una maravilla arquitectónica con una vista de Nueva York incomparable donde me encontré por casualidad con uno de mis profesores del master de España; una hermosa casualidad digna de una vida surrealista.

En Central Park me enamoré de la vida admirando los árboles pintados de otoño y las ardillas juguetonas que saltaban por todos lados.
Fue un viaje corto, pero increíble. Carente de museos, cultura y extravagancia, pero lleno de la belleza que guarda la simpleza.
Fue un viaje en el que descubrí que es posible disfrutar del romance aún sin compañía.

Cómo llegar desde DC:
Bus diario de NY a DC y viceversa
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