Feliz Día del Amigo con un Chelo Surrealista
Ni siquiera en Río de Janeiro, Brasil conseguí escaparme de la vida surrealista.
Cansada de hacer zapping, dejé un canal en el que estaban pasando un concierto de música clásica para relajarme un poco.
Luego de unos minutos, advertí que uno de los integrantes de la orquesta, el que tocaba el chelo, había sido compañero mío de la universidad en Estados Unidos.
Por pura emoción y curiosidad, le escribí acerca del episodio a otro amigo de TCU, quien se lo comentó al músico, que luego se puso en contacto conmigo diciendo: “Laura, estoy viviendo en Río. Tenemos que vernos.”
¡No lo podía creer! Hacía más de cuatro años que no lo veía ni sabía nada de él. Ese mismo día yendo al centro de Río también lo ví caminando por el andén mientras el metro dejaba “Cinelandia”, una de las estaciones…
Es curioso cómo suceden las cosas a veces. En ocasiones, planificamos durante meses para poder encontrarnos con viejos amigos. Otras veces hablamos con frecuencia con amigos que viven a unas cuadras, pero que nunca vemos. Mientras que en otras ocasiones coincidencias cósmicas logran que viejos amigos vuelvan a encontrarse.
Es un mundo surrealista en el que uno nunca sabe lo que puede encontrar cuando salga a la calle: Que tengan un lindo FELIZ DÍA DEL AMIGO!
Y ahora cuéntame, ¿Cuál es tu historia surrealista?
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