México no Quería que me Vaya
Aparentemente México no estaba preparado para que lo deje. Por eso me quedé un día entero más.
Mi estadía en México estuvo increíble. Me encontré con amigos que no veía desde hacía muchos muchos años, conocí varias ciudades, nuevas tradiciones, seguí probando nuevos platos de la diversa cocina mexicana, bailé, canté, me divertí y me reí muchísimo con nuevos y viejos amigos.
En San Luis Potosí me despedí temprano de los recién casados para dirigirme al aeropuerto con tiempo para evitar contratiempos. Pero el avión de Aeroméxico salió con retraso hacia Monterrey y perdí mi conexión. Llegué a Monterrey a las 8:30 p.m., mientras que el avión hacia el DF había partido a las 8:00 p.m. No había nada que hacer.
Luego de hablar con seis empleados diferentes de Aeroméxico y de sonreír por más de dos horas para tratar de revertir las frases que aseguraban “no podemos hacer nada señorita.”; “no es culpa nuestra”; “no podemos protegerla”, Por fin conseguí lo que quería: un vuelo al DF al día siguiente y luego otra conexión hacia Buenos Aires con Mexicana.
A pesar de que no era lo ideal, ya que significaba llegar a Argentina más de 24 horas más tarde, por lo menos dormí tranquila, y al día siguiente aproveché para tomar un tour por Monterrey, y conocer otra ciudad de México.
No obstante, cuando llegué al aeropuerto al día siguiente una hora antes de que saliera mi avión rumbo al DF, descubrí que Aeroméxico iba a incumplir nuevamente y el avión se retrasó una hora y cuarenta minututos. Ésto me dejaba menos de cuarenta minutos para tomar el trencito peara cambiar de terminal, hacer migraciones y averiguar de que puerta de embarque salía.
Si alguien estuvo el martes por el aeropuerto de México DF, la loca de rulos que corría a toda velocidad con la computadora guindada de un hombro mientras hacia volar su equipaje de mano de un lado a otro, esa era yo.
Fue una experiencia nueva que me dejó varios aprendizajes:
1. Tratar de evitar Aeroméxico en lo posible (la comida es terrorífica y el servicio deja mucho que desear).
2. Nunca acepte la primera respuesta; insistir vale la pena.
3. A veces vale la pena tragarse la bronca, sonreír y hacer chistes para conseguir lo que uno quiere.
4. Los rumores de Monterrey son ciertos: es una linda ciudad rodeada de montañas que me hizo recordar mucho a mi adorada Caracas con su cerro del Ávila.
PD- Si alguno trabaja para Aeroméxico o conoce a alguien que trabaje para esta empresa, recomendaría que mejoren su servicio a cliente. "No es nuestra culpa", cuando cambian las conexiones y los aviones se atrasan no es una respuesta apropiada para darle al cliente.











Javier dijo
Amiga, que buen dato el de Aereomexico, lo tendre muy presente.
Un abrazo.
Saludos desde Japon.
12 Enero 2009 | 04:22 PM